domingo, 26 de enero de 2014

La oscuridad da, La oscuridad quita.

En la casa reinaba el mas triste de los silencios, uno que parecía imitar el del corazón hueco de Olivia.

  La casa se encontraba sumergida en una oscuridad azulada la cual era protegida por las anchas cortinas, las cuales no se habían descorrido desde la mañana, cuando Olivia fue traída de vuelta a su casa por un policía desde la estación.
 
     Olivia, aun vestida perdía la mirada en algún punto de la nada, los ojos hinchados e irritados por llorar, la garganta raspada por gritar y gemir y la nariz congestionada por los mocos. En su mano sostenía un arrugado pedazo de papel de baño que ya estaba seco y la otra, completamente cerrada de forma casi hermética guardaba el anillo de su esposo, la sortija de matrimonio dorada que hacía juego con la suya, apenas había usado el anillo hacía dos semanas, orgullosa porque otra persona usaba la pareja ya ahora...ahora esa otra persona yacía desfigurada y con cada hueso roto de su cuerpo en algún cajón de la morgue.



   Olivia tembló de pronto por la idea de que el hombre a quien amaba estaba muerto...se había ido, aquella persona a quien le había entregado el corazón vaciando su pecho para alojar el de él ya no existía, ya jamás le abrazaría, ya jamás le sonreiría de vuelta, estaba sola.

   No había visto el cuerpo, no había podido, no se lo habían permitido.
Todo había estado tan bien las primeras 11 horas del día, pero nada dura, eso Olivia lo sabía, aunque jamás pensó que el destino se lo recalcara de manera tan cruel y abrupta.
   Nada mas que una llamada de la policía y lo demás eran horribles momentos de llanto y angustia. Había llegado al hospital ocho minutos después de que le llamaran, dejo el carro a mitad de entrada de emergencia y se bajo corriendo a la recepción.
  Policias, doctores...policias quitando las gorras de sus cabezas y suavizando las miradas.

     - ¿Donde esta? - pregunto ella llevando una temblorosa mano al corazón y con la otra sosteniendo su cuerpo en la pared. Nadie contesto - ¡¿Donde esta mi esposo?! ¡quiero hablar con él, déjenme hablar con él!

      - Señorita Olivia - dijo una enfermera acercándose cautelosa - por favor acompáñeme a otro lugar, esta alterando a los demás pacientes.