Después de manejar un par de minutos sin rumbo alguno, Alex se dio cuenta de la idiotez que estaba haciendo. No sabía ni siquiera hacía donde se había ido ella o si estaba en la dirección correcta.
Alex apretó el volante desesperado y tomo la siguiente calle para dar la vuelta a la derecha y regresar a casa, fue cuando la vio. Estaba caminando con grandes zancadas y se abrazaba a si misma por el frió del clima y seguro por estar empapada en café.
Ella no lo vio hasta que él se puso prácticamente al lado de ella y bajo la ventanilla.
- Hola - dijo él. "¿Hola?" pensó "¿de verdad? serás imbécil"
Ella se le quedo viendo y frunció el ceño completamente confundida sin dejar de caminar.
- ¿Me has estado siguiendo? - preguntó alejándose un poco más de la banqueta.
- ¿Qué? No. Mira lamento mucho lo de las llaves y el café; deja que te lleve a tu casa para no sentirme tan idiota.
- No lo creo - respondió a secas - no pienso salir en uno de esos programas de asesinatos sin resolver. No señor
Alex dijo algo entre dientes que Florence no entendió, aceleró para detenerse en la esquina de la cuadra y se bajo del auto.
- ¿Qué cree que esta haciendo? - le preguntó ella deteniéndose en seco.
- Mire, va a llover, solo déjeme llevarla a casa.
Florence se le quedo viendo unos segundos cruzada de brazos y luego miro el cielo. El tenía razón, no faltaba mucho para que comenzara a llover y el frió de la mañana le estaba calando los huesos gracias a su suéter empapado. Además, todavía le faltaba un buen tramo antes de llegar.Se mordió el labio y descruzo los brazos resignada.
- Bien - respondió toscamente, subiéndose ella misma al carro sin esperar a Alex.
Florence guio al hombre hasta su casa y agradeció haber tomado la decisión de subirse al carro cuando dos minutos después comenzó a lloviznar.
- Se lo dije - dijo el muchacho dándole un sorbo a su café.
- No habría habido necesidad de nada de esto si usted se hubiese fijado por donde caminaba - respondió ella alzando una ceja y subiéndole a la calefacción.
- Le he dicho que fue un accidente - refunfuño dejando el café de nuevo en el portavasos.
El silencio volvió a apoderarse del lugar. Florence carraspeo incomoda.
- Me llamo Florence - dijo después de unos segundos.
- Alex - respondió él, apartando la mirada unos segundos del camino - ¿Florence? ¿como la de la banda?
- ¿Algún problema?
- No, no. Solo preguntaba.
Volvió a carraspear.
- Si, como la de la banda - se enderezo en su asiento y tomo su bolso - es aquí.
El carro se detuvo frente al edificio de departamentos. A Alex le sorprendió ver lo cerca que estaba de donde había estado la noche anterior.
- Muchas gracias - dijo ella abriendo la puerta del carro y cerrándola. Florence se recargo en el hueco de la ventanilla e inclino la cabeza para poder ver a Alex - la próxima vez fíjese a quien va a atropellar.
- Lo haré - Alex no pudo evitar desviar la mirada al suéter de Florence. De verdad que lo había arruinado.
Ella le dio unos golpecitos al hueco de la ventanilla, sin saber muy bien que hacer. Finalmente asintió con la cabeza nerviosa y se dio media vuelta para comenzar a probar con los timbres de los vecinos y ver quien le abría.
Se sentía sumamente incomoda tocando los timbres, pero aun más con el carro a sus espaldas esperando a que ella entrara. Repitió el mismo discurso en varios timbres.
- ¿Hola? Soy Florence del 102, me quede afuera sin las llaves ¿cree poder abrirme? - pero nadie le contesto. Escucho la puerta del carro abrirse y cerrarse seguido por los pasos del dueño. Alex no tardo en llegar a su lado.
- ¿Nadie le habré? - pregunto con las manos metidas en los bolsillos.
Florence nego con la cabeza.
- No creo que logre nad....
Alex estiro el brazo sobre Florence y toco un timbre al azar.
- Cable - dijo simplemente y a los tres segundos se escucho el zumbido de la puerta que no se detuvo hasta que la abrieron y entraron al edificio.
- Cosa de suerte - le dijo ella encogiéndose de hombros - de nuevo gracias, a partir de aquí puedo sola.
Alex no pudo contenerse y las palabras se le escaparon de la boca.
- Ya llegué hasta aquí deje la acompaño.
Ella torció la comisura de los labios unos segundos, pero termino por acceder. Subieron por las escaleras, ya que el maldito elevador estaba descompuesto y después de cinco pisos Florence maldijo la falta de ejercicio.
Se detuvo frente a su puerta y bastante incomoda comenzó a escarbar en la maceta de afuera. Se ensucio bastante las manos y ni decir las uñas, pero tenía las llaves. Alex la esperaba junto a ella aún con las manos en los bolsillos del abrigo y un poco encogido por el frió que hacía en el edificio.
Metió la sucia llave en la cerradura y agradeció que la tierra no afectara en nada al sistema. Abrió la puerta y lo invito a pasar.
- Le ofrecería café, pero no tengo. Además acaba de tomarse un vaso de uno amargo - comenzó ella desapareciendo detrás de una puerta la cual cerró con seguro. Hablo desde la habitación y su voz sono un poco ahogada por lo mismo - ¿No le parece que el café amargo sabe lo que las semillas de las naranjas cuando se tiene la mala suerte de morderlas?
- Me gusta ese café, es fuerte - Alex se recargo en la barra de desayunar - todos los demás son unas imitaciones cobardes y anenadas.
- Bueno - respondió ella aún desde el otro lado de la puerta - esas imitaciones "anenadas" causan daños irreparables.
Florence salió del cuarto usando ahora un suéter color vino de los que tienen el cuello como si fuese una bufanda y extendiendo el sucio frente a ella, hacía no mas de media hora era de un blanco impecable, pero que ahora lucia una horrible mancha marrón en toda la parte de enfrente.
- ¿Cuantas veces debo decir que lo siento?
Ella se encogió de hombros.
- No lo se, pero lo que si se es que ya ha hecho lo que dijo que haría y no quiero sonar grosera - " y ahora se preocupa por sonar cortes" pensó él -, pero creo que debería irse, tengo muchas bocas que alimentar en estos momentos, mamilas, leche, limpiar sus gracias y ponerlos a dormir.
A Alex se le pelo la carné y se aparto de la barra de desayuno sumamente incomodo por el ridículo que estaba haciendo. La chica era madre y seguramente había un padre por algún lugar, por eso las ojeras en los ojos y el malhumor.
"idiota, ¿como no te has dado cuenta antes?"
- Oh, lo lamento de verdad, no era mi intención quitarle el tiempo - dijo él retrocediendo mientras se revolvía el pelo con una mano sin apartar la mirada. Florence ladeo un poco la cabeza divertida y confundida por la reacción de Alex - estoy seguro de que tiene mucho trabajo con todo eso de los...bebés.
- ¿Bebés? - repitió ella en voz baja.
- Ya tengo que irme, de verdad siento mucho las molestias.
Florence abrió los ojos de par en par cuando logró unir las piezas del rompecabezas y sin poder evitarlo se comenzó a carcajear. Alex se detuvo en seco.
- Bebés - repitió ella tapándose la boca en un intento de ocultar la enorme carcajada - ¿cree que tengo pinta de se madre?
Alex tartamudeo.
- ¿No, no lo es?
- Ven, te enseñare mis "bebés" - dijo ella aun riéndose y llamándolo con un movimiento de la mano. Alex la siguió hasta un cuarto cerrado y cuando ella abrió la puerta se le calló el alma a los pies. 7 gatos y 5 perros en la edad de cachorros dispersados por todo el lugar, algunos durmiendo y otros jugando entre ellos.
7 gatos. 5 perros. El numero de animales que se habían llevado de la fábrica la noche anterior. El numero de animales que aquella figura robo. De repente la voz de Florence encajo perfectamente con la que había escuchado la noche anterior antes de que casi lo aplastara con un montón de garrafones.
- ¿Esta bien? - Florence ya no reía, se le veía seria gracias a la cara que había puesto Alex en cuento ella abrió la puerta.
- Florence ¿donde estuvo la noche de ayer?
Ella se puso nerviosa y en un acto reflejo cerró la puerta de la habitación.
- ¿Disculpe? ¿eso a usted que le importa? - ella se alejo de él - por favor salga de mi departamento.
- ¿Estuvo en la fábrica de shampoos? - siguió preguntando él dando un paso en su dirección - ¿no fue usted quien robo a los animales? ¿ó quien casi mata a un policía con un montón de garrafones?
- ¿Como lo... - la respuesta le cayó a Florence como un cubetazo de agua helada. Se llevo una mano a la boca - usted es el policía. Oh por dios es usted.
Ella trago saliva.
- Creo que estoy en problemas ¿cierto? - Alex asintió y cruzó los brazos sobre el pecho - creo que ahora soy yo quien le debe varias y muy largas disculpas.
jajajan que capaaa!! me gusta florence!!!
ResponderEliminarGracias, a mi también me gusta mucho ella, ajajja
Eliminarme gusta todo lo que publicas que dias son xf
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